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Cómo evitar rozaduras con botas de montaña al hacer senderismo

12 jul 2021
6 min de lectura

Las ampollas son una lesión frecuente asociada al senderismo y, aunque no suelen ser graves, igualmente pueden doler lo suficiente como para arruinarte un buen día de ruta. Por lo general, aparecen cuando una zona de la piel se somete a una fricción, lo que provoca que la superficie de esta se estire hasta formar una burbuja llena de líquido.

En este artículo compartimos consejos para evitar las ampollas y saber cómo tratarlas, incluso si aparecen a pesar de tus esfuerzos por prevenirlas.

Cómo evitar las ampollas

Hay varias maneras de prevenir que aparezcan las temidas ampollas:

Cómo elegir las mejores botas de senderismo

El primer paso para evitar las ampollas es fundamental y consiste en encontrar unas buenas botas de senderismo diseñadas para el tipo de modalidad que practiques. Cuando estés probándote modelos, presta atención a los posibles puntos conflictivos.

Consulta más información sobre cómo encontrar las botas de senderismo que te resulten más cómodas en este artículo: “¿Qué características hacen que unas botas de senderismo sean cómodas?

ADAPTACIÓN A NUEVAS BOTAS DE MONTAÑA

Si suelen salirte ampollas, presta atención a los siguientes consejos para conseguir adaptarse a unas nuevas botas:

  • Pruébate las zapatillas o las botas en la tienda (o bien en casa, si las has comprado online). La forma del zapato debería coincidir con la de tu pie, además de ofrecerte un buen apoyo en toda su longitud, sin puntos conflictivos que resulten incómodos.

También se recomienda poner a prueba tus botas en pequeñas caminatas antes de atreverte con rutas más ambiciosas o una aventura de varios días por la montaña. Así, podrás identificar lo antes posible zonas incómodas o roces para ocuparte de ellos. Y también te dará tiempo a “hacerte” a las botas.

Nuestras botas de senderismo para mujer | Nuestras botas de senderismo para hombre

Nuestras botas de senderismo para mujer | Nuestras botas de senderismo para hombre

TÉCNICAS DE ATADO DE CORDONES Y AJUSTE

Cuando practiques senderismo, no dudes en parar y volver a atarte los cordones si sientes que la bota te roza en alguna parte del pie. Si la fricción es en la zona de los dedos, ajusta bien los cordones en la parte frontal de la bota. Para estabilizar el talón, la técnica para evitar la aparición de rozaduras pasa por ceñir los cordones en torno al empeine y el tobillo. Incluso si acabas de empezar la caminata, nunca está de más parar y atarte bien los cordones si con eso te ahorras una ampolla.

Nuestros cordones

Calcetines de calidad, pies felices

Los calcetines son la capa que está en contacto tanto con la parte interior del calzado como con la piel del pie. Al usar calcetines de buena calidad diseñados para hacer senderismo, del tipo y la talla correctos, ganarás en comodidad, y a la vez reducirás el riesgo de que aparezcan ampollas. En este sentido, sobre decir que si hace calor no deben ser demasiado gruesos o que si la bota tiene caña, no pueden ser sin caña, por ejemplo. Existen también calcetines dobles “antiampollas” que redistribuyen la fricción entre las dos capas de los calcetines, que tienen una evacuación mejorada del sudor, una gran resistencia en zonas críticas (talón, arco y dedos) más protegidas y un diseño ergonómico. Cabe decir también que la ampolla puede aparecer por un exceso de humedad en el calzado (ya sea por transpiración o por la humedad externa). Así, llevar un par extra de calcetines -sigue leyendo para saber cuándo cambiarlos- es una buena opción para evitar que aparezcan ampollas, además de para mantener los pies secos. O que tengan fibras Coolmax®, que expulsan la humedad de forma activa para mantener la frescura y comodidad.

Nuestros calcetines para mujer | Nuestros calcetines para hombre

Cuida de tus pies

  • Antes de practicar senderismo:

La práctica y la experiencia personal son importantes en la prevención de rozaduras. Si sabes en qué parte del pie podrían aparecer ampollas (por ejemplo, en el talón, el arco o los dedos), aplica vendas finas o cinta adhesiva especial en las zonas sensibles como medida de prevención. Estas protegerán la piel del roce. Como hemos comentado, la ampolla puede aparecer por un exceso de humedad en el calzado. Una buena opción en este caso es echarte polvos de talco en los pies para mantenerlos secos antes de empezar la ruta. Por otro lado, existen cremas que fortalecen la piel de los pies, además de ofrecer otros tratamientos preventivos. Suele recomendarse empezar con ellos varios días antes de la ruta, así que recuerda preguntar en la farmacia con cierta antelación.

  • Durante la ruta:

En cualquier tipo de ruta, trata de mantener los pies limpios y secos. Si sientes que se te ha metido algo en el calzado (como piedrecitas, arena o césped), deja de caminar. No dudes en quitarte los zapatos y calcetines y frotarte los pies siempre que sea necesario. Los modelos de caña alta o incluso las polainas son una buena opción para que no entren este tipo de objetos.

Si la ruta es especialmente larga o de varios días, como puede ser el Camino de Santiago, además de seguir todos los consejos en cuanto a la elección de las botas, su ajuste o los calcetines, prueba también con estas opciones: usa calzado que hayas utilizado al menos dos meses; lleva varios tipos de calzado para caminar -y dejar descansar al pie- según el terreno; y ten en cuenta la época del año en la que viajas, usando por ejemplo calzado de caña alta impermeable en invierno o con tejidos transpirables en verano.

Botas de senderismo para mujer de Salomon | Botas de senderismo para hombre de Salomon

Durante la caminata, aprovecha el resto de descansos para secarte los pies al aire libre con una toalla (seca y limpia) y cambiarte de calcetines, en caso de ser necesario.

CÓMO TRATAR LAS AMPOLLAS

En lo que respecta a las ampollas, no todos los pies son iguales. Algunas personas nunca las sufren, mientras que otros suelen tener que lidiar con ellas a menudo. Así que te recomendamos tratar de evitarlas cuando sea posible y, en caso de que aparezcan, abordarlas en cuanto las descubras para que puedas seguir disfrutando del maravilloso paisaje que te espera.

Para abordarlas, lo primero que hay que saber es que las ampollas se curan por sí solas en aproximadamente una semana. Si no son muy grandes, mejor ni romperlas ni pincharlas, ya que aumenta el riesgo de infección (al ser la piel una barrera natural que lo impide). Es mejor lavarla cuidadosamente con agua y jabón, secarla minuciosamente y cubrirla con una venda, gasa o un apósito especial para evitar que continúe el roce, que se rompa o que duela.

Si es muy grande, duele o es fácil que se rompa, conviene drenarla y lo mejor es acudir a un médico. Y en caso de que excrete pus o el área que la rodea esté roja o inflamada hay que buscar ayuda en un profesional sanitario. Pero si se han seguido los consejos adecuados para evitar ampollas, no se debería llegar a este punto.

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