¿Cuándo deberías cambiar de casco de esquí?
Ponerse un casco de esquí o snowboard es muy recomendable. De hecho, es un elemento básico para disfrutar al máximo con toda la tranquilidad del mundo, tanto en las pistas como esquiando como por libre. Pero los cascos de esquí no duran para siempre y acaban por proteger menos tras varios años de uso o si sufren un golpe muy fuerte. Por eso es importante saber cuándo reemplazarlos.
CAMBIA DE CASCO CADA CINCO AÑOS
No hay ningún requisito legal que obligue a cambiar de casco de esquí tras un número determinado de años. Sin embargo, tanto los fabricantes como los vendedores recomiendan sustituirlo cada cinco años aproximadamente, según tu nivel y cuánto uso le des. Si esquías o practicas snowboard habitualmente, tu casco se desgastará con mayor rapidez. El interior del casco está fabricado con gomaespuma EPS diseñada para absorber los golpes en caso de impacto. La forma de usar y guardar tu casco durante su vida útil, además de tratar de prevenir los golpes de cada día, puede cambiar las características fundamentales de la EPS, lo que significa que tu casco ya no ofrecerá la protección óptima para la que se fabricó.
Los cascos de niño deben reemplazarse más a menudo porque sus cráneos siguen formándose hasta que tienen 16 años, y para garantizar la mejor protección es básico que el casco encaje con la cabeza del niño correctamente.
CAMBIA DE CASCO SI TIENES UNA CAÍDA O UNA COLISIÓN
Todos los cascos de esquí deben sustituirse en caso de producirse una caída o colisión que pueda tener un impacto significativo en la cabeza, incluso si la carcasa no se rompe. Tras el impacto, la espuma EPS se deforma, o incluso se rompe, para protegerte, para absorber la energía que se transmite a la cabeza. Esta deformación es irreparable y, después de que ocurra, no ofrecerá el mismo nivel de protección si sufres otro golpe en la cabeza.
CÓMO SABER SI TU CASCO SIGUE SIENDO FUNCIONAL
Para saber si necesitas reemplazar tu casco de esquí, hazte las siguientes preguntas. Si respondes afirmativamente a cualquiera de ellas, es momento de cambiar el casco de esquí o de snowboard.
- ¿La carcasa tiene grietas, o golpes o arañazos?
- ¿Las grietas o los signos de desgaste están situados dentro del casco? (Para averiguarlo, quita el forro de la parte interna.
- ¿Funcionan bien las hebillas y las correas?
- ¿Resulta difícil ajustar o soltar el sistema de ajuste para adaptarlo a ti?
RECUERDA: Un casco de esquí es un accesorio de protección muy personal y no siempre es fácil saber si está dañado o no. Por lo tanto, te recomendamos que nunca compres un casco usado, ni lo revendas ni regales, incluso si se trata de un familiar. Además de ofrecer protección, ahora son más cómodos, ligeros y mejores a la hora de defenderte del frío o el mal tiempo. Así que asegúrate de que lo único que te pasa en la cabeza es llenarla de grandes recuerdos de tus días en la nieve, y cuida de tu equipamiento.