Cuál es el "ajuste" de unas botas de esquí
Cuando compramos unas botas de esquí, lo primero en lo que pensamos es en la flexión y el ajuste. Mientras que la flexión (su grado de rigidez) se cuantifica en una escala del 60 a 140 (aquí tienes más información al respecto), el ajuste es más difícil de medir porque depende de cada esquiador.
En particular, el ajuste de unas botas de esquí depende de la síntesis entre el rendimiento y la comodidad, según la forma corporal y el estilo de esquí de cada esquiador.
En otras palabras, tus botas de esquí se ajustan bien cuando se corresponden con la forma de tu cuerpo y lo que esperas de ellas una vez que estés en la nieve.
Qué es un buen ajuste
Lo primero es pedir cita en la mejor tienda de esquí que conozcas para que te midan el pie con un podómetro y así obtener la medida de los dos siguientes valores.
- Longitud del pie en centímetros, la cual también se corresponde con la talla de tus botas de esquí (medida en mondopoints).
- Anchura de la parte más larga de tu pie o, siendo más precisos, de la “horma” de tu pie.
Una vez que tengas estas medidas, puedes buscar unas botas con una forma que se adapte a tus pies. Cuando te las pruebes, deberías notar mucha sujeción (lo cual es básico para controlar tus esquís) sin sentir ningún punto de presión ni áreas que estén excesivamente comprimidas. El talón no debería elevarse cuando flexiones las botas. La caña (la parte superior de la bota) es diferente según los modelos de hombre o mujer para poder adaptarse a las diferencias en la forma del cuerpo (como la de la pantorrilla, además de la facilidad para introducir el pie). Gracias a esto, se eliminan los puntos de presión en el tobillo y la espinilla.
La calidez de unas botas de esquí, que se considera un criterio de comodidad y, por tanto, de ajuste, es principalmente el resultado de un forro que se adapta a tu pie sin puntos de presión que puedan evitar una buena circulación de la sangre. Un error habitual que da lugar al enfriamiento de los pies es comprar unas botas cuya talla sea muy grande o cuyo forro sea demasiado largo, de forma que permita llevar calcetines más gruesos. La pérdida de rendimiento y precisión que se necesita para llevar los esquís te obligará a apretar las hebillas y esto puede crear puntos de presión que prevengan una buena circulación de la sangre en los pies, con lo cual se enfriarán.
Las botas de esquí están compuestas por una carcasa exterior y un forro con una plantilla interior. Para mejorar la comodidad y el rendimiento, te recomendamos buscar a un profesional que te ajuste las botas y que sepa modificar estos tres componentes.
- Date el capricho de encargarte unas plantillas personalizadas moldeadas según la forma y el arco de tu pie para ganar en estabilidad y comodidad.
- Los forros termoconformables se calientan en la tienda y se moldean según la forma exacta de tu pie, con la idea de reducir puntos de roce.
- Algunas carcasas pueden moldearse también si fuera necesario.
Ten en cuenta que también puedes mejorar la comodidad si llevas unos buenos calcetines para esquiar.
Botas diseñadas para tu forma de esquiar
Para que unas botas de esquí se ajusten a ti, necesitas buscar un modelo que se haya diseñado de forma específica para tu forma de esquiar.
Relación entre el índice de flexión y diferentes estilos de esquí
- Competición: botas rígidas (con un índice de flexión superior a 130).
- Más rendimiento: botas rígidas (con un índice de flexión superior a 90 para hombres y más de 70 para mujer), un forro más fino y una caña alta.
- Esquí en estación: botas suaves (con una flexión inferior a 90), un forro de medio a grande y una caña ancha.
- Freeride y freerando: botas rígidas (con una flexión de 100 a 120), un forro estrecho o medio y una caña estrecha.
- Esquí de travesía: botas ligeras con una flexión más suave y una caña que puede quitarse en los ascensos.
- Freestyle: botas suaves con absorción de choque en el talón para suavizar los aterrizajes bruscos, con una horma media.
Tu nivel de habilidades y tu estilo de esquí también afectan a tu decisión sobre si escoger unas botas que sean más o menos rígidas o más o menos estrechas.
Si quieres seguir leyendo sobre el tema, no te pierdas este artículo: Cómo elegir tus botas de esquí.
Selección de la flexión adecuada según nivel de habilidad y estilo
Tu nivel de esquí también afecta para seleccionar la flexión de bota adecuada. Además de distinguir entre esquiadores principiantes y avanzados, cuando hablamos de rigidez también hay diferencias entre hombres, mujeres y niños. A mayor nivel, mayor debe ser la flexión de las botas. En niños oscila entre 60 y 90. Y por norma general, en hombres desde 70/90 para primerizos hasta 140 de competición. En mujeres, entre 60/90 para aficionadas y 130 o más para competición. Consulta nuestra guía sobre el flex de las botas de esquí.
Nivel de esquí Hombres Mujeres Niños (talla 35+)
Primerizo/aficionado 80-90 70-80 60-70
Esquía con regularidad 100-110 90-100 70-80
Experto avanzado 120-130 110-120 80-90
Competición 140 o más 130 o más 110
Peso y altura del esquiador en la elección de la flexión y ajuste
Las características físicas de cada persona también son importantes. Hay una relación directa entre el peso y la altura del esquiador y la elección de la flexión en las botas de esquí. A las personas más bajas y ligeras les costará doblar botas muy rígidas, mientras las más altas y pesadas requieren más rigidez, incluso si son principiantes.
TEMPERATURA Y FLEXIÓN DE LAS BOTAS DE ESQUÍ
Los plásticos con los que se fabrican las botas son sensibles a los cambios de temperatura y se vuelven más rígidos con el frío. Así que ten cuidado al probártelas en la tienda ya que, por lo general, las botas serán más blandas allí que en la pista.
CUMPLIR CON TUS EXPECTATIVAS Y NECESIDADES
Al final, las mejores botas de esquí van a ser aquellas que cumplan con tus expectativas y necesidades. Hablamos de, por ejemplo:
- Facilidad para ponértelas o la cantidad de esfuerzo que requiere quitártelas y ponértelas cada vez.
- Número de hebillas y si pueden ajustarse al máximo. Las que están en el cuello y en la correa de la bota influyen especialmente en la dureza. También es importante la anchura de la correa en la parte superior de la caña.
- Sistema con modo especial para caminar y cómo de fácil sea usarlo.
ADAPTACIÓN AL PIE Y VIDA ÚTIL DE LAS BOTAS DE ESQUÍ
Con las medidas de tu pie y habiendo seleccionado unas botas de esquí que se adaptan a dicha forma, toca empezar a usarlas. Para que acaben de ajustarse al pie se necesitan entre 3 y 7 días esquiando, dependiendo del modelo y de lo duro que esquíes. Ya no tocará cambiarlas hasta dentro de una o dos temporadas (si se usan frecuentemente, entre 60 y 80 días al año), aunque pueden llegar a durar 5 años si se usan menos y se guardan y conservan de manera adecuada.
ALMACENAMIENTO Y CUIDADO DE LAS BOTAS DE ESQUÍ
Con tal de garantizar la durabilidad y el rendimiento óptimo de las botas de esquí, te damos algunos consejos para almacenarlas y cuidarlas una vez finaliza la temporada:
- Quita los forros de las carcasas y saca las plantillas para que se sequen al natural (a la sombra) hasta que estén completamente secas.
- Si huelen mal, rocía con espray desinfectante el interior de los forros y deja que se sequen por completo.
- Limpia las carcasas con un paño húmedo y ponlas a secar al aire libre.
- Cuando todo esté seco, vuelve a poner las plantillas en los forros y mete los forros dentro de las carcasas. Abrocha ligeramente las botas para que mantengan su forma mientras están guardadas.
Si quieres seguir leyendo sobre el tema, consulta cómo guardar tu equipamiento de esquí cuando acaba la temporada.
Con todo y para resumir, podríamos decir que el ajuste de unas botas de esquí se refiere a todos los criterios técnicos (forro, flexión, construcción y ergonomía) que hace que se correspondan con la forma de tu cuerpo, tu estilo de esquí y tus necesidades. Recuerda, no hay botas de esquí incorrectas, solo botas que no se ajustan bien a tu pie. Echa un vistazo a nuestras Historias y guías para consultar más artículos sobre esquí