Trepar: ni senderismo, ni escalada
La acción de trepar se encuentra entre dos actividades al aire libre muy conocidas: el senderismo y la escalada. Se trata de esos momentos en la montaña en los que los pies ya no son suficientes y necesitamos valernos de nuestras manos para avanzar por terreno rocoso y técnico. No precisa de cuerdas, arneses o habilidades técnicas de escalada, pero sí que requiere confianza, equilibrio y seguridad.
Aunque el término “trepar” es suficientemente conocido entre senderistas y escaladores en España, no se le suele tratar como una modalidad en concreto. En lugar de eso, las rutas en las que hay tramos de trepadas se suelen considerar “expuestas” o con pasos de segundo o tercer grado.
Cómo escoger una ruta con trepadas
Como en la mayoría de actividades al aire libre, es imprescindible contar con una buena planificación. Antes de salir, asegúrate de comprender la ruta elegida y todos sus tramos técnicos y expuestos. Factores clave a tener en cuenta:
- La dificultad física:la distancia, el desnivel y la intensidad de la ruta en general.
- El terreno técnico:¿vas a necesitar las manos?, ¿las rocas serán estables o no?
- La exposición:¿a qué riesgo te expones si resbalas?
En España, puedes encontrar información sobre rutas en las que hay tramos de trepadas en blogs personales y páginas web o guías especializadas. Normalmente, su dificultad será de primer, segundo o tercer grado. Los mapas topográficos y las descripciones de las rutas también nos pueden ayudar a identificar secciones empinadas, rocosas o que se encuentran fuera del camino marcado. Si en tu ruta hay alguna trepada, presta mucha atención a la navegación y a la posible exposición.
Hacerse camino
Las rutas con trepadas a menudo también implican dejar atrás el sendero marcado. Esto hace esencial saberse orientar. Utiliza mapas topográficos, dispositivos GPS o aplicaciones de senderismo para no desviarte, tómate el tiempo necesario para interpretar el terreno que te rodea y prepárate para volver atrás si es necesario.
Progresar con seguridad en terreno técnico
Aunque las secciones de trepadas no requieren material de escalada, sí que conllevan un riesgo real. Aquí tienes algunos consejos para moverte con seguridad:
- Céntrate y tómate el tiempo que necesites.
- Mantén siempre tres puntos de contacto, ya sean dos pies y una mano o dos manos y un pie.
- Comprueba cada agarre antes de apoyar todo el peso en él.
- Evita tirar de plantas o arbustos, suelen ser frágiles o tener las raíces sueltas.
- Mantén cierta distancia con los compañeros del grupo para reducir el riesgo de los desprendimientos de rocas.
- Si haces caer una pierda, grita claramente: “¡Piedra!”
Dónde encontrar rutas con escaladas sin cuerda en España
¿Estás buscando un sitio para poner tus manos (o tus nervios) a trabajar? Aquí tienes algunas de las rutas con escaladas más icónicas de España:
- Pico Anayet, Pirineo Aragonés: esta impresionante cima de origen volcánico nos ofrece una subida muy gratificante que cruza zonas de roca rojiza y terrazas herbosas. El ascenso final cuenta con tramos expuestos pero no demasiado difíciles donde disfrutar de vistas panorámicas del Midi d’Ossau y el valle de Tena.
- Peñalara, Sierra de Guadarrama: una conocida ruta cerca de Madrid en la que, para llegar a la cima, hay que cruzar el “Risco de los Claveles”, una cresta rocosa en la que las manos juegan un papel importante.
- Puig Campana, Costa Blanca: el ascenso a esta icónica montaña costera incluye un barranco de roca suelta y una larga pero divertida trepada final sobre roca caliza hasta la cima.
- Torre Cerredo, Picos de Europa: para llegar a la cima más alta de Picos de Europa se debe afrontar un ascenso final empinado y expuesto en su cumbre rocosa.
- Cresta del Veleta, Sierra Nevada: un cresterío en altura directo y técnico que ofrece una fantástica introducción a las rutas con trepadas con unas vistas increíbles.
¿Qué equipamiento necesitas?
A la hora de trepar, normalmente no hace falta llevar cuerda o casco, pero contar con el equipamiento adecuado sigue siendo importante:
- Calzado con un buen soporte y una suela con agarre (unas botas de alpinismo ligeras o calzado de aproximación).
- Una mochila ligera con correas para guardar los bastones y así disponer de ambas manos para trepar.
- Guantes delgados (para rocas afiladas o abrasivas).
- Kit de emergencia: botiquín, manta térmica y silbato.
- Diferentes capas de ropa, entre las cuales un cortavientos y prendas específicas de montaña.
Ten cuidado con las alturas
El miedo a las alturas, o el simple hecho de no estar acostumbrado a la exposición, puede ser mayor desafío que el terreno en sí. Conoce tus límites y no subestimes la bajada: suele ser más complicada que la subida porque tu perspectiva cambia y es más difícil encontrar buenos puntos de apoyo para los pies.
Mochilas y bolsas de senderismo
El factor del tiempo
El tiempo puede alegrarnos o fastidiarnos cualquier trepada. El terreno seco y estable puede volverse peligroso si está mojado. La niebla puede escondernos los puntos de referencia y las señales, mientras que el viento puede hacernos perder el equilibrio. Además, en la montaña, las tormentas llegan rápido y los relámpagos en crestas o zonas de bloques no hacen ninguna gracia. Comprueba siempre el parte meteorológico de la zona y prepárate para dar la vuelta si el cielo se vuelve amenazante.
¿Para quién son adecuadas las rutas con trepadas?
Las trepadas pueden ser una magnífica manera de iniciarnos en terreno alpino o simplemente añadir un poco de aventura a nuestra ruta. Son perfectas para senderistas que tienen la confianza necesaria para salirse del camino marcado y desafiarse a ellos mismos en cada aventura.
Si todavía te falta experiencia a la hora de trepar, considera la posibilidad de contratar a un guía o unirte a un club de montañismo. Ambos te pueden ayudar con la orientación y las habilidades mecánicas, enseñarte a interpretar el terreno y el tiempo y a coger confianza, compartiendo a la vez conocimientos y consejos de seguridad.