Una maratón de 2 h y 30 min con Maggie Montoya y Anaïs Quemener
Anaïs y Maggie están entre las primeras runners del equipo internacional de running de asfalto de Salomon. Maggie tiene 28 y Anaïs, 32. Ambas comparten el amor por el running y estuvieron en la línea de salida de dos de las maratones más famosas de 2023.
Maggie empezó a correr en pista en la universidad, llevando a su escuela a la NCAA Championship. Después, se mudó a Boulder (Colorado) para unirse al Roots Running Project donde conocería a su compañero de running de asfalto de Salomon, Noah Droddy. Le gustan las carreras cortas y rápidas, y su récord personal en la modalidad de 5 K es de 15 min 01 s; mientras que en la de 10 K ha logrado llegar a 32 min 06 s. También ha participado en carreras de 42 km, con un tiempo de 2 h 29 min en la Houston Marathon en enero de 2022, y un tiempo de 2 h 28 min en la Chicago Marathon de octubre del mismo año. Encaró con mucha confianza la Boston Marathon en abril de 2023.
Anaïs corrió su primera maratón en 2013, y le gustó tanto que, apoyada por su padre, empezó a organizar su vida en torno a más maratones, soñando que un día podría correr una por debajo de las 2 h 40 min. Ha sido coronada campeona de la French Marathon, tanto en 2016 (2 h 55 min 26 s) como en 2022 (2 h 40 min 37 s). Tras 13 maratones desde 2013, en 2023 Anaïs ganó su tercer Schneider Marathon de Paris, esperando lograr un nuevo récord personal.
“Tras mi primer maratón en Rotterdam, en 2013, le dije a mi padre que quería hacer más, así que empezamos a buscar carreras para trazar un plan. ”

Anaîs Quemener
Como Anaïs, Maggie confiesa que los entrenamientos que superan los 20 km son sus favoritos. Maggie, que corría sobre pista en la universidad, sabía que lo suyo era el formato de larga distancia, aunque tuviera debilidad por la corta distancia. Tras mudarse a Boulder y sentirse animada por sus compañeros de equipo, decidió hacer dos maratones el mismo año, en las que logró dos marcas por debajo de 2 h 30 min.
Anaïs se enamoró de su primera maratón y, aunque sigue corriendo en las modalidades de 5 K y 10 K demostrando lo versátil que puede llegar a ser, dice que lo que más le gusta son las maratones.
CÓMO PREPARARSE PARA UNA MARATÓN
Cuando se acercaba la Boston Marathon, Maggie confesó que no quería correr demasiado. A pocas semanas de la carrera, participó en dos medias maratones que no salieron como había planeado, con pequeñas lesiones en la rodilla y el talón. Aun así, llegó a la competición con toda la confianza que había acumulado en las maratones de Houston y Chicago el año anterior.
Hablando de su club, el Roots Running Project, Maggie recuerda al runner y compañero con el que corría en el equipo de Salomon, Noah Droddy.
“No sabía que Noah era parte del grupo de running cuando me uní, solo recuerdo verlo en 2013 con su inolvidable pelo largo. Más adelante, me uní a un grupo sin saber que él estaba en el equipo. Es un gran compañero, tiene mucha energía, nunca se sobrepasa, y todos disfrutamos estando cerca de él”.
“Si la de Boston hubiera sido mi primera carrera, no habría podido hacerla. Haber corrido dos maratones y saber cómo me iba a sentir, me permitió superar mis límites hasta el final, incluso cuando todo se volvió más duro y difícil. ”

Maggie Montoya
Anaïs tiene un enfoque diferente: dice que si su cuerpo se lo permitiera, correría cada fin de semana.
“Mi padre suele tener que frenarme y recordarme que no puedo hacer una carrera cada semana. Así que trato de elegir una o dos maratones, una media y dos 10 K al año”.
Su entrenamiento consistía, sobre todo, en correr con su padre o por su cuenta, ya que Anaïs tiene turno de noche en el trabajo y eso dificulta encontrar compañeros de running. También forma parte de su propio club de running, La Meute (el pelotón), con más de 90 miembros, del que Jean-Yves Quemener, su padre, es el entrenador principal.
Se apuntan a carreras juntos y entrenan juntos. “Algunos días, hay a quien no le apetece correr hasta que ven a 10 personas que lo están haciendo, y se motivan. Hay runners de todos los niveles y todo el mundo aporta algo al grupo”.
EL DÍA DE LA CARRERA, LA LLUVIA Y LA RESILIENCIA
Volvemos al día de la carrera. Los cielos de Boston y París estaban grises, con la lluvia amenazando poner las cosas más difíciles para todo el mundo.
Maggie recuerda algo de lluvia durante los primeros kilómetros, pero lo que le causó mayor impresión fue la multitud, que la animaba a cada paso de la carrera. Con la idea de combatir el frío, Maggie llevaba botellas repletas de carbohidratos y cafeína al comienzo, antes de pasarse a la soda durante los últimos kilómetros.
La Schneider Marathon de Paris no es nueva para Anaïs, ya que fue la tercera en la que participó. Podía sentir la presión de correr con toda la exposición que supone ser atleta de Salomon en una de las maratones más competitivas del mundo. Pero también jugaba en casa, y el estrés se vio reemplazado por la alegría y los gritos de ánimo de los espectadores.
“El público me ayudó mucho. A veces pensé que iría más rápido si andaba, no confiaba en mis piernas, pero después miraba arriba y me sentía reconstituida por toda esa gente que me animaba. ”

Maggie Montoya
Buscando un tiempo de 2 h 30 min, Anaïs admite que cometió el error de principiante de empezar demasiado rápido. Tras haber ingerido palitos de miel (3 para toda la carrera), debía luchar mentalmente para mantener un paso constante, kilómetro tras kilómetro, hasta llegar al “muro de los 30 km”: “Empezó a volverse complicado alrededor del kilómetro 34, porque había empezado demasiado rápido. Podría haber corrido unas 2 h 30 min. Mi primer pensamiento al final de la carrera fue que la había cagado. Pero aun así acabé superando mi récord personal por 5 min, lo cual es increíble”.
Tras la carrera, Maggie recuerda que uno de sus amigos la llevó a caballito porque tenía las piernas agotadas. Las próximas horas incluían caminar un poco, y las siguientes 2 semanas, dormir mucho.
Anaïs fue a contarles la carrera a sus amigos y a su padre con una buena pizza. “Me encanta la pizza, puedo hasta comerla antes de una carrera, ya que tiene muchos carbohidratos, solo necesito mantenerme alejada de las que tienen demasiado queso. Suelo pedir la margarita con mucha salsa picante”.
A pesar del clima y las dificultades, Maggie acabó en el puesto 21 con una marca de 2 h 31 min 19 s en Boston, y Anaïs acabó en onceava posición con 2 h 32 min 12 s en París. En septiembre, Anaïs corrió la maratón de Berlín en 2 h 29 min 01 s, en la que mejoró aún más su tiempo.
EL EQUIPO DE RUNNING DE ASFALTO DE SALOMON
Anaïs y Maggie están entre las primeras runners que formaron parte del equipo internacional de running de asfalto de Salomon. Maggie comenta que le encanta lo unido que está el equipo: “Todo el mundo es muy amable, y he conocido a mucha gente, desde runners hasta desarrolladores de producto. También me encantan las carreras de grupo con todos”. Anaïs también tiene palabras bonitas para el equipo: “Todo el mundo escucha a todo el mundo. Estaban muy interesados en saber cómo me sentía con el equipamiento durante la carrera y cómo mejorarlo. Incluso le di uno de mis petos a Félix Dejey (desarrollador de producto de running de asfalto de Salomon), ya que el resultado se debió en parte a él”. También es muy fan de las S/LAB Phantasm 2, que lo llevaron a superar cada una de sus marcas personales.