Un embalaje más sostenible para los bastones de esquí
En estos momentos, los empleados de Salomon se enfrentan a un reto: reducir el impacto medioambiental de todos los productos sin aumentar el precio ni reducir su rendimiento. Para alcanzar el objetivo de la empresa de no incluir PFC para 2023, todos los expertos de cada categoría están trabajando por eliminar las piezas de plástico de los productos de Salomon, y, así, poder mejorar en términos de sostenibilidad.
Thibaut Montagnoni, gestor de proyectos de Investigación y Desarrollo para el departamento de Active/Protective, supervisa específicamente cascos de esquí, gafas, bastones de esquí alpino y nórdico, y protectores para la espalda. Su trabajo consiste en supervisar proyectos en grupo con compañeros del equipo de marketing, comercial, de diseño y de operaciones con el fin de guiarles en las acciones de I+D que lleva a cabo el departamento de Active/Protective. Hace poco que la sostenibilidad está presente entre sus responsabilidades. Y el camino hacia la creación de productos más respetuosos con el medio ambiente empieza por revisar cuidadosamente cada uno de ellos e investigar posibles alternativas.
“Enumeramos todos los aspectos que pueden mejorarse antes de decidir qué cambios son factibles”, explica Montagnoni. Buscaron alternativas para toda la gama Active/Protective, incluidas la opción de eliminar las bolsas de plástico de los bastones de esquí, crear cajas sin plástico para las gafas y usar varillas de bambú para los bastones. Después, pasaron a considerar el impacto que tenía todo esto en el precio del producto:
“Queremos poder ofrecer un producto que tenga el mismo precio, pero fabricarlo de forma responsable”, comenta Montagnoni.
Antes, los bastones de esquí se empaquetaban por pares, y cada uno se ponía dentro de una bolsa de plástico. La intención era evitar que se dañaran durante el envío. El equipo de Active/Protective llegó a la conclusión de que se podían eliminar estas grandes bolsas de plástico que se usaban para enviarlos y reemplazarlas con un pequeño clip que mantuviera unidos ambos palos, para evitar que se dañaran. Las únicas piezas de plástico que quedan son el clip y la etiqueta, y ya están trabajando en ellas. “Estamos buscando la manera de usar plástico reciclado para el clip y cuerdas para colgar la etiqueta”, explica.
Los bastones con mango de goma espuma, que representan un 2 % de la gama de bastones de esquí de Salomon, siguen necesitando plástico de burbujas para proteger esta pieza. Sin embargo, el equipo Active/Protective también ha creado una caja en la que se pueden empaquetar 25 pares de bastones de esquí en los envíos, y que más tarde se utilizará para presentarlos en la tienda una vez que se abran.
También han trabajado en el empaquetado de las gafas de esquí. Anteriormente, incluía una ventana de plástico que permitía ver el producto a través de la caja. El equipo decidió reemplazar este paquete con una caja de cartón, de forma que se eliminara la ventana de plástico, además del pegamento que se usa para pegarla a la caja, con el fin de que todo fuera más sostenible.
Estos esfuerzos están teniendo un gran impacto. Se venden 200 000 pares de bastones de esquí de Salomon al año, por lo queeliminar las bolsas de plástico permite ahorrar 5,4 toneladas de plástico, y eso se traduce en 12,6 toneladas de CO2. Para que se entienda mejor: 12,6 toneladas de CO2 representan 12 viajes de ida y vuelta París-Nueva York, o lo que el francés medio contamina en todo un año. En el futuro seguiremos buscando la sostenibilidad, y el equipo está encantado de poder seguir ofreciendo mejoras en lo que se refiere a la huella de carbono.
“Estamos trabajando para poder añadir la etiqueta de FSC a todas nuestras cajas: las de los cascos, gafas y bastones”, explica Montagnoni.