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Jan sigue siendo Jan

12 jun 2026
3 min de lectura

¿Cuándo te haces adulto?

Hay quien dice que a los 18. A veces llega acompañado de un clásico familiar: "Ahora ya puedes ir a la cárcel". Esa frase que tu tío lleva años esperando pronunciar desde que le nombraron padrino. Otros dicen que ocurre cuando te sacas el carnet de conducir, cobras tu primer sueldo o te vas a vivir lejos de las paredes que te han visto crecer. Y luego está la forma menos habitual de hacerse adulto: proclamándote campeón de Europa de Trail Running Up & Dow en Eslovenia.

A Jan Torrella le pasó así.

Hace exactamente un año, por estas fechas, estaba en Berga celebrando La Patum con sus amigos. Hoy vuelve de Eslovenia con una medalla de oro individual y un bronce por equipos colgando del cuello. El niño se hizo mayor. Eso escribió su compañero de selección y de equipo, Andreu Blanes, después de la carrera. Y quizá tenía razón. Porque Jan ganó. Ganó a los mejores especialistas de Europa. Ganó representando a su país. Ganó una de esas carreras que quedan para siempre. Pero cuando cruzó la meta siguió siendo Jan.

Blanes entró doce minutos después. Había sufrido durante la carrera, había peleado contra los mareos y había vaciado el depósito. El primero en recibirle fue Jan. No para contarle que acababa de proclamarse campeón de Europa. No para hablar de él. Fue a animar a su compañero.

Mientras los cuatro integrantes de la selección posaban para las fotografías, Andreu notó que algo estaba pasando alrededor. Esa sensación de que todos miran hacia un mismo sitio y tú todavía no sabes por qué.

Entonces preguntó:

—Jan, ¿cómo has quedado?

Jan sonrió.

Una sonrisa entre pícara y modesta.

Levantó un dedo.

Número uno.

—He ganado —le dijo casi en voz baja.

Como quien no quiere molestar. Como quien sabe que el otro también había preparado aquel campeonato durante meses. Como quien entiende que hay victorias que no necesitan ser anunciadas a gritos. Por eso su Instagram y su WhatsApp no dejan de recibir mensajes. No solo porque haya ganado. También por cómo ha ganado. Porque detrás del campeón de Europa sigue estando el mismo chico capaz de bajar a tres minutos el kilómetro mientras anima a cualquiera que se cruza por el camino. El mismo que pega una pegatina de Salomon en un coche y se deja puesto el plástico protector.El mismo que cuando le preguntas por qué se tiñe el pelo responde con absoluta honestidad:

—No sé, a ver si ligo.

El mismo que te felicita por tu carrera cuando él ha tardado la mitad que tú. Y el mismo al que, de vez en cuando, le sale esa vena traviesa que sus amigos conocen tan bien. Que le pregunten a Malen Osa por cierto gato que apareció una noche en su habitación.

El niño se hizo mayor. Pero ni un Campeonato de Europa ni todos los éxitos que están por venir van a cambiar eso. Jan siempre será Jan. Y quizá esa sea la verdadera victoria.

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