Cómo viajar con equipamiento de esquí o snowboard
Asumámoslo, aunque nos encante nuestra estación de esquí, todos soñamos con explorar y disfrutar de la nieve en otras montañas. Independientemente de donde sea (La Grave, Whistler, Alaska, Japón o en un lugar de nombre impronunciable por encima de un valle perdido del Himalaya), para llegar allí vas a necesitar tu equipamiento de esquí o snowboard, y el primer paso de la aventura es reservar el billete de avión o tren. Con ayuda de nuestros atletas patrocinados, hemos recopilado una serie de consejos logísticos para viajar con tu equipamiento de esquí y snowboard.
Viajar en avión con equipamiento de esquí
Cada aerolínea tiene su propia política para transportar equipamiento de esquí o snowboard. Por eso, es importante consultar directamente con ellos y facturar tu equipaje cuanto antes para evitar sorpresas en el aeropuerto. Ten en cuenta que suelen cobrarse cargos adicionales si llevas bultos extra. Las aerolíneas clasifican el equipaje en cuatro grupos:
- El equipaje incluido en el billete: una maleta o bolsa de viaje con parte de tu equipamiento.
- Equipaje adicional o especial: la bolsa con los esquís / tabla de snowboard y la de las botas.
- Equipaje con ruedas o de mano: la mochila, una maleta pequeña o la bolsa de las botas.
- Objetos personales: una mochila o bolsa pequeñas que puedes llevar contigo o tener cerca durante el vuelo.
En este caso, también merece la pena asegurarse de cuántas bolsas puedes llevar (ya sea gratis o con un cargo adicional) cuando vueles, además de los límites de tamaño y peso permitidos para cada categoría de equipaje. Según a dónde vayas, podrías considerar la opción de alquilar parte del equipamiento, especialmente si quieres viajar más allá de la estación de esquí. En algunas estaciones hay ciertos acuerdos entre alojamientos y tiendas de alquiler que ofrecen la oportunidad de probar lo último en equipamiento a un precio muy asequible. Dicho esto, te recomendamos llevar tus propias botas de esquí o de snowboard, ya que estás acostumbrado a ellas y ocuparán poco espacio en tu maleta. Te compensará la comodidad de llevarlas. Para transportar tu equipamiento de esquí o snowboard con seguridad y de manera eficiente, invierte en una bolsa de esquí cuyas dimensiones cumplan los requisitos de la mayoría de aerolíneas (menos de 300 cm, en total). Las bolsas con ruedas son muy útiles para moverte por el aeropuerto y por las calles de la ciudad, incluso en invierno. Una vez que tus esquís y/o tabla de snowboard estén bien protegidos, llena el resto de tu bolsa de esquí con todo el equipamiento posible, sin exceder el límite de peso de la aerolínea por cada bulto (que suele ser entre 20 kg y 30 kg, según la aerolínea y el vuelo). Para proteger aún más los esquís o la tabla, puedes llevar ropa de esquí en la bolsa, para liberar espacio en la maleta principal. Por último, tu bolsa de esquí es el mejor lugar para llevar los bastones, la pala, la sonda, el transceptor de avalanchas y las pieles para escalar. En las bolsas de snowboard incluso puedes optimizar el espacio y proteger mejor la tabla quitando las fijaciones.
Las bolsas de las botas no se suelen considerar equipaje normal si van acompañadas de unos esquís o una tabla de snowboard. No dudes en meter unos cuantos calcetines largos de esquiar en las botas de esquí o snowboard para ahorrar espacio.
Consejo: si se pierde el equipaje, siempre puedes alquilar los esquís, pero no podrás reemplazar las botas de esquí que te hayan hecho a medida. Así que, para ser precavidos, llévalas contigo en el avión siempre que puedas, en la maleta de mano. Las bolsas de las botas suelen encajar con las dimensiones obligatorias de este tipo de equipaje y también puedes meter artículos frágiles dentro, como el casco, las gafas, las gafas de sol y hasta dispositivos electrónicos.
Gafas de sol, gafas de esquí y otros accesorios: para evitar que el equipamiento más pequeño y frágil se rompa, llévalo en el equipaje de mano (es decir, en la mochila o en la bolsa de las botas), de forma que puedas tenerlo cerca durante el vuelo. Las mochilas con airbags de avalanchas, independientemente de la tecnología que incorporen, son considerados “artículos peligrosos”, pero suelen aceptarse bajo ciertas condiciones. Recuerda consultar esta información con la aerolínea antes del vuelo y, si es posible, pide una autorización escrita para facilitar la facturación.
Llevar esquís en el tren o el autobús
Cuando se trata de viajar en tren o en autobús, una buena bolsa de viaje con ruedas siempre será tu mejor aliada. No suele haber restricciones para este tipo de equipaje, por lo que puedes aprovechar para llenar una más grande. Pero ten en cuenta que algunas compañías de bajo coste pueden aplicar un pequeño suplemento al precio base del billete. Los compartimentos para equipaje de los autobuses suelen estar bien acondicionados para el equipamiento de esquí, aunque es mejor asegurarse de que todo esté bien protegido.
Transportar tu equipamiento de esquí en coche
Para una escapada a la nieve, ir en coche suele ser lo ideal, ya que normalmente es un medio de transporte que acaba siendo imprescindible para llegar a esos sitios que tanto has soñado recorrer. Sin embargo, tanto si se trata de un viaje por carretera desde casa o si alquilas un coche en una estación de tren o aeropuerto, la falta de espacio puede ser un problema. Asegúrate de que reservas un modelo de coche que sea lo suficientemente grande, o bien comprueba que tenga baca y una caja para poder llevar más cosas. Si existe la posibilidad de que haya nieve en la carretera durante tus vacaciones, comprueba que el coche tenga neumáticos para la nieve o, como mínimo, cadenas.
Un viaje a la nieve en bicicleta
Cada vez se usan más las bicis para aprovechar al máximo la nieve. Puede que no sirvan para cruzar el mar, pero cuando las combinas con un medio de transporte como el tren, pueden ofrecerte todo un mundo de posibilidades y una movilidad mucho más efectiva. Solo permite llevar lo imprescindible, pero si la equipas bien, podrás viajar fácilmente con el equipamiento de esquí. Otra gran ventaja es no tener que buscar aparcamiento. Y si es eléctrica, incluso podrás acercarte aún más al punto al que te diriges sin apenas esfuerzo. ¿Y si hay nieve en la carretera? Unos buenos neumáticos y llegarás a donde quieras, siempre que no te asusten los pequeños deslizamientos. Las experiencias más bonitas suelen ocurrir delante de nosotros y el ciclismo es una manera fantástica de redescubrir las montañas cercanas, además de explorar los alrededores. ¿Por qué no darle una oportunidad? Si te interesa este tema, echa un vistazo a nuestra página de Historias y guías de esquí.