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Cómo reparar tu mochila de senderismo

15 jun 2021
3 min de lectura

Tu mochila es una gran compañera de viaje, siempre preparada para la aventura. Ha recorrido contigo numerosos parajes y, con ella, has vivido momentos que hoy son grandes recuerdos. Por eso, un pequeño desgarro en el tejido no significa que tengas que deshacerte de ella, ya que los pequeños desperfectos se pueden arreglar. Antes de que pase a mejor vida, deberías saber que es posible darle una nueva. En este artículo compartimos algunos consejos para que puedas reparar tu mochila con la idea de que te acompañe mucho más tiempo.

Cuídala bien

Como mochilero, tu mochila es como tu hogar en la carretera: contiene todo lo que necesitas para una vida de aventuras y te reconforta cuando el tiempo no acompaña en tus caminatas. Hoy en día, los materiales, hebillas y cierres son más resistentes y se diseñan para durar más que nunca. Pero incluso así, para poder alargar la vida de tu mochila de senderismo hay que hacer ciertas labores de mantenimiento. Por ejemplo, cuando vayas a salir, ten cuidado de no sobrecargarla porque esto puede provocar que se deteriore. La recomendación es que el peso que introduzcas no supere el 20% del peso del senderista.

Y cuando vuelvas de tu ruta, te aconsejamos hacer todo esto y convertirlo en un hábito:

  • Vacía y sacude tu mochila para deshacerte de la suciedad
  • Quita el polvo y la suciedad de las cremalleras
  • Limpia la suciedad y las manchas de humedad de la mochila y las correas con agua
  • Airéala
  • Cierra todas las cremalleras y enganches antes de guardarla
  • Colócala en un lugar seco que no esté expuesto a la luz del sol directa

Aquí tienes todos los consejos para limpiar tu mochila. Y ten en cuenta que estos buenos hábitos también pueden aplicarse al cuidado de tus zapatillas de running y a la limpieza de tu calzado de senderismo.

Nuestras mochilas de senderismo

Repárala y vuelve a usarla

El caso de la mochila puede compararse con el de la tienda de campaña: los daños más habituales suelen ser que el tejido se rasgue, se rompa una hebilla o se estropee uno de los cierres. Y todos estos casos tienen solución.

Si el trozo de tela que se ha rasgado es pequeño, puedes cubrir el agujero con un parche de los que se aplican con el calor de la plancha. Son fáciles de incorporar y suelen venderse como kit de reparación. Los encontrarás de muchos tipos, con patrones, colores, grosores y materiales diferentes. Y si sueles utilizar tu mochila en condiciones climáticas extremas, te recomendamos los parches impermeables. En caso de que el trozo de tejido rasgado sea más grande, es posible que el parche no sea suficiente, por lo que te aconsejamos llevarla a tu zapatero de confianza para que refuerce la zona en cuestión.

Si rompes o pierdes una hebilla, llama al servicio de atención al cliente de la marca de tu mochila. Seguro que tienen una pieza de recambio para algunos modelos y pueden enviártela. Algunas de ellas están estandarizadas y pueden comprarse de forma individual. Aunque como último recurso, siempre puedes coger la misma pieza de otra de tus mochilas o bolsos.

A pesar de que las cremalleras cada vez son más duraderas, estas pueden fallar y acabar por no cerrar bien. Para cambiarla es necesario saber de costura, y además es muy recomendable tener una máquina de coser. Si no es el caso, te sugerimos que lleves la mochila a una costurera o un zapatero para que sustituyan la cremallera rápidamente.

Nuestras mochilas de senderismo

Dale una segunda vida

Si tu mochila de senderismo está tan deteriorada que no puedes usarla para ninguna de tus actividades, seguro que es posible reciclarla, regalársela a alguien o incluso suprarreciclarla.

El primer caso, el del reciclaje, es igual a cuando reciclas tu calzado, ya que puedes llevar la mochila a los puntos de recolección que tienen este propósito. En el segundo caso, puedes regalarla o venderla a una tienda de segunda mano donde sean capaces de repararla para que vuelva a ser de utilidad. En el tercer caso, el principio del suprarreciclaje es reinventar el producto al encontrar un uso para él que sea diferente al uso para el que se diseñó.

Cuidar y reparar tu equipamiento no solo implica quedártelo y no deshacerte de él, ahorrar dinero y hacer algo bueno por el planeta. Sino que si reparas o reciclas tu mochila, estarás dándole una segunda vida para que pueda estar presente en muchas más aventuras.

Nuestras mochilas de senderismo

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