Recorremos la cresta de los Pirineos con la revista les others
El pasado octubre, Jean Hacquart y su equipo de la revista les others se propusieron recorrer la cresta de las montañas de los Pirineos caminando. Sin alejarse demasiado de la frontera entre Francia y España, su misión incluía cuatro días disfrutando de la naturaleza entre las nubes, descubriendo esta salvaje y majestuosa cordillera.
Introducción
Estamos a principios de octubre y el día acaba de empezar en las calles de Lourdes, Francia, donde nuestros equipos han quedado para conocerse. Es momento de saludarnos y devorar uno de los últimos croissants antes de subirnos a la furgoneta que nos llevará a la montaña. Revueltos en la parte de atrás, empezamos a conocernos —Fabien, el fotógrafo; Pierre-Olivier, asistente de iluminación; y Martin, de la revista les others—. Mientras charlamos, vamos repasando la ruta que acordamos antes de salir. Cruzando los dedos para que el buen tiempo nos acompañe, consultamos el pronóstico meteorológico para los próximos días. Y, aunque se espera cierta variabilidad en el clima, no parece demasiado grave como para poner en riesgo nuestro proyecto.
Día 1: De Gavarnie al refugio de Sarradets 8,2 km // 1260 m de ganancia de elevación
Llegamos a nuestro punto de partida, el pueblo de Gavarnie, en Francia, donde hacemos una parada para comprar las salchichas que serán clave para el éxito de nuestra travesía. Ajustamos bien nuestras mochilas, llenamos las botellas de agua y empezamos a caminar hacia el sur adentrándonos en el corazón del Parque Nacional de los Pirineos. Aunque el trail empieza a lo largo de la parte inferior de un valle en suave ascenso, muy pronto dejamos atrás el hermoso follaje otoñal y nos vemos rodeados por inmensas paredes rocosas. Aún más arriba, vemos una cascada de 400 m abrirse paso entre los acantilados. El paisaje nos deja sin palabras, especialmente por el bajo ángulo de la luz que baña el circo lacustre donde estamos. Aunque la majestuosidad que presenciamos es increíble, empezamos a preguntarnos cómo vamos a vérnoslas con esas grandes paredes rocosas.
“Aunque la majestuosidad de lo que vemos es increíble, empezamos a preguntarnos cómo vamos a vérnoslas con esas grandes paredes rocosas.”
Jean Hacquart
Por suerte, encontramos un camino a la derecha que conecta las diferentes cornisas de la pared que tenemos delante. El ascenso no está muy expuesto, pero sentimos una maravillosa sensación de espacio vacío a nuestros pies. Hay unas cuantas secciones empinadas que nos fuerzan momentáneamente a guardar las cámaras para poder agarrarnos a la roca con las manos. Cuando vamos saliendo de esta sección, la Échelle des Sarradets, el trail se aplana un poco, convirtiéndose en el lugar ideal para hacer nuestro pícnic y revisar nuestro itinerario de la mañana.
La tarde resulta ser más tranquila mientras nos dirigimos al este, hacia el destino final del día, el refugio de Sarradets. Descansamos al llegar durante unos minutos antes de dejar nuestras mochilas y caminar hasta una famosa brecha en medio de un acantilado, la Brèche de Roland, que sirve de punto de paso entre Francia y España. Desafortunadamente, las nubes cubren toda la zona, así que nos dirigimos a zonas nevadas y hacia los restos de un glaciar. Tanta actividad nos abre el apetito, ¡y ya son las 19:00 h! Hora de volver al refugio para disfrutar de la cena.
Día 2: Del refugio de Sarradets al refugio de Baysselance 18 km // 1090 m de ganancia de elevación
Cuando planeamos la ruta en su día, nos dimos cuenta de que esta segunda jornada sería larga, así que esta mañana salimos sin retrasarnos demasiado. Lo cual es especialmente importante porque solemos parar bastante para hacer fotos, ¡no podemos perder oportunidades como estas!
“Durante el día, nuestra única compañía son las chovas de pico amarillo y los enormes buitres que merodean por las cimas que nos rodean”.
Nuestros primeros kilómetros son un largo descenso hasta el puerto de Boucharo. Desde aquí, tenemos dos opciones: adentrarnos en España o seguir recorriendo la frontera. Elegimos la segunda opción, que nos lleva a trails menos concurridos. Aunque las mochilas pesan en los ascensos, la oportunidad de caminar por estas increíbles crestas merece la pena. Durante el día, nuestra única compañía son las chovas de pico amarillo y los enormes buitres que merodean por las cimas que nos rodean.
Hacemos un descanso para comer en un lugar con vistas de 360 grados, con el pico más alto de los Pirineos franceses, el Vignemale, en la distancia. Nuestro refugio para esta noche está a sus pies, y observamos que aún nos queda un largo camino para llegar. Seguimos por el filo durante un tiempo antes de descender hasta los pastos de alta montaña del valle de Sausse Dessus. Los trails son difíciles de encontrar por aquí, así que es difícil disimular el entusiasmo cuando por fin nos unimos a la concurrida ruta de senderismo, GR10, más abajo.
“El ambiente es glorioso, místico, con rocas mojadas por la lluvia y nubes que se arremolinan.”
Jean Hacquart
El mal tiempo nos sobreviene cuando nos quedan unos 800 m de elevación que subir antes de llegar al refugio de Bayssellance. El ambiente es glorioso, místico, con rocas mojadas por la lluvia y nubes que se arremolinan. Este último tramo de escalada no es fácil, y la fatiga empieza a dejarse notar en nuestras caras. A pesar de las dificultades, seguimos avanzando hasta el refugio, que empieza poco a poco a aparecer entre la niebla. Y con mucha alegría, pasamos del hostil frío exterior a la calidez de ese hogar, donde una sopa caliente nos espera junto a la estufa.
Día 3: Del refugio de Baysselance al refugio de Wallon-Marcadau 13,3 km // 710 m de ganancia de elevación
Todos acusamos el intenso esfuerzo de la jornada de ayer y amanecemos cansados. Por suerte, el día de hoy parece más fácil y, lo mejor de todo, al abandonar el refugio, nos recibe un sol radiante mientras continuamos hacia el este. Hay un paso inferior que cruzar antes de empezar un largo descenso bajo la atenta mirada de los glaciares de Vignemale. Cuando alcanzamos el valle, llegamos al refugio de Oulettes de Gaube, donde nos damos el capricho de hacer una pausa tomando un chocolate caliente con galletas, tanto para recompensarnos por la parte del trail recorrida, como para darnos ánimos para lo que nos espera.
Tras ascender al Col des Mulets, volvemos a la frontera, que nos regala un enclave perfecto para almorzar y disfrutar de una siesta al sol. Aunque nos quedaríamos horas y horas allí, tenemos que partir y, tras un breve paso a través de un circo lacustre, en el lado español de la frontera, abordamos la pendiente que nos lleva a nuestra meta del día: el refugio de Wallon-Marcadau. A medida que descendemos, el cielo de nubes va bajando al mismo ritmo que nuestros pasos, siguiéndonos como una sombra. Vemos a un pastor, con sus animales y sus perros, pasamos un arroyo, y ya llegamos.
“A medida que descendemos, el cielo de nubes va bajando al mismo ritmo que nuestros pasos, siguiéndonos como una sombra.”
Jean Hacquart
Este refugio es inmenso y prácticamente nuevo. Hay mucha gente, lo cual contrasta con nuestros últimos días. Cansados por la pérdida de elevación, saboreamos la agradable atmósfera, la cálida cena y, especialmente, la ducha caliente. Duchados y saciados, nos disponemos a revisar el mapa. Mañana tenemos planeado recorrer 18 km, con una ganancia de elevación de más de 1000 m. Pero, teniendo en cuenta el estado del equipo, que no está particularmente fresco, además del horario de nuestro transporte de vuelta, decidimos simplificar y recorrer un sendero cercano al refugio.
Día 4: Del refugio de Wallon-Marcadau al Pont d’Espagne 6 km // 150 m de ganancia de elevación
Nos queda poco tiempo, así que tenemos que aprovecharlo al máximo. Recorremos las cumbres circundantes, hacemos montones de fotos y nos tomamos un descanso junto al río. Esta aventura también trata de saber cómo disfrutar de lo que vemos, moviéndonos despacio y, a veces, deleitándonos con las pausas. Nos dejamos mecer por el sonido del agua. Nos calentamos con el sol otoñal que lucha por aparecer entre los montañosos picos. En parte, este lugar se parece a la cordillera americana de Sierra Nevada y sus largos, pacíficos e infinitos espacios.
“Esta aventura también trata de saber cómo disfrutar de lo que vemos, moviéndonos despacio y, a veces, deleitándonos con las pausas.”
Jean Hacquart
Acordamos con Elise, una chica que conocimos en el refugio, contratar juntos un transporte que nos llevara al pueblo de Lourdes. Así que llega el momento de volver al trail. Durante los últimos cinco kilómetros, andamos encantados mientras recorremos el valle Marcadau hasta el punto del mapa que acordamos con antelación.
Una hora más tarde ya estamos en el andén de la estación, esperando nuestros respectivos trenes. Con el tiempo justo para bromear sobre el olor al que vamos a someter a los pasajeros que compartan vagón con nosotros, llega la despedida. Volvemos con una mezcla de recuerdos y aventuras futuras que esperamos vivir. ¡Ya estamos contando los días!
Pistas útiles
- Como enclave primordial de peregrinación católica, la estación de tren de Lourdes está siempre muy concurrida gracias a toda la gente que se dirige allí por motivos religiosos. Desde Lourdes, toma un taxi o un bus hasta Gavarnie, Francia.
- ¡No te olvides los prismáticos! Aunque añadan peso a la mochila, merece la pena llevarlos para disfrutar de cerca la fauna y el paisaje.
- Algunas zonas de esta ruta podrían estar muy concurridas para ciertos senderistas. No dudes en darte la vuelta o hacer variaciones en los trails más frecuentados.
- Los refugios se llenan rápido, así que te recomendamos reservar con antelación. También, recuerda llamar en caso de cancelación o si vas a llegar más tarde. Si no tienen noticias tuyas, puede que el personal del refugio avise al servicio de rescate.
- La ruta atraviesa el Parque Nacional de los Pirineos, así que hay varias reglas a tener en cuenta, como la que prohíbe llevar perros.
- Existen lugares a lo largo de la ruta donde no hay cobertura para teléfonos móviles, así que, si usas tu móvil para orientarte, acuérdate de descargar los mapas antes de salir.